Los refrescos dietéticos no son mejores que los refrescos regulares, cuando se trata de la salud dental, ya que estos tienen un efecto erosivo sobre el esmalte dental y en muchos casos, el daño es irreversible.

El volumen de casos de erosión dental provocados por el consumo de refrescos ha aumentado drásticamente en los últimos 25 años. La gente bebe grandes cantidades de este tipo de bebidas y en estos casos la erosión del esmalte es inevitable, ya que por lo general no se higienizan después de consumirlos.
El promedio de consumo de refrescos en América por persona se estima en 44 litros al año. Cuando el consumo es desmedido, el ácido fosfórico y cítrico que contienen modifica el equilibrio del pH en la boca conduciendo en el tiempo a la erosión dental.
También hay muchos casos en los cuales se incrementa la sensibilidad dental, por debilitamiento del esmalte y este problema podría alterar lo que una persona come y bebe para evitar el dolor, alterando así su nutrición general y motivando un desequilibrio que puede derivar en graves consecuencias.
Según los especialistas, la mejor medida a tomar es evitar el consumo de bebidas gaseosas, incluidas las dietéticas que aseguran no contener azúcar y en caso de no poder eliminarlas de la dieta habitual, reducir su consumo limitándolo a la hora de las comidas y cepillarse los dientes o enjuagarse la boca después de su consumo. Estas son algunas medidas adecuadas para luchar contra su efecto erosivo.

Fuente: infomed.es

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